¿Vale la pena ir? vale cada segundo que se está en este hermoso lugar, no solo por las ruinas si no también por el maravilloso paisaje que se puede admirar en este lugar.
Historia.
En el Postclásico
Temprano (900-1200 d.C.) no se diferencia esencialmente del Clásico Tardío en
el norte de Huehuetenango, los sitios siguieron habitados y la población se
incrementó, sin embargo, aparecen nuevos estilos artísticos, especialmente en
bienes de lujo importados. Entre los escombros, aun se pueden encontrar algunos
escasos fragmentos de vasijas de cerámica “plomiza” y “naranja fina”, lo que
indica que esta cerámica provenía de la Costa del Pacifico y Costa del Golfo.
En la arquitectura ceremonial, se vuelven comunes las pequeñas
plataformas-altares en el centro de las plazas.
El Período
Postclásico Tardío se caracterizó en general por nuevas y constantes guerras, y
migraciones de pueblos, que se desplazaron de sus lugares de origen hacia
nuevas tierras, además del surgimiento de nuevas potencias, que aprovecharon la
decadencia de las anteriores (del Período Clásico). Estas condiciones
provocaron una tendencia al surgimiento de estados imperiales, que se
expandieron a través de sucesivas conquistas.
Como resultado de
estos acontecimientos, las ciudades fundadas en espacios abiertos durante el
Preclásico o el Clásico, fueron abandonadas a favor de lugares fácilmente
defensivos, o sus habitantes se vieron
obligados a fortificar aquéllas con parapetos, palizadas, muros y otras formas
defensivas. En términos arquitectónicos, se introdujeron nuevos estilos y
nuevas técnicas decorativas, que reflejan una fuente influencia mexicana:
mixteca o tolteca, dependiendo de la época. Después de 1200 d.C. las tierras
Altas Mayas sufrieron varias invasiones y guerras de conquista, y como
resultado, surgieron varios reinos que abarcaron un amplio territorio.






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